¿Cómo combatir la deshidratación?

ssp

15 julio 2021

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¿Cómo combatir la deshidratación?

No se trata de una enfermedad, pero es un evento excesivamente frecuente y que puede dar lugar a graves problemas de salud.

 

El agua es el nutriente más abundante e importante de nuestro organismo y es vital para su buen funcionamiento, una pérdida de entre el 1% y el 2 % del peso corporal causaría deshidratación. Una mayor pérdida conllevaría problemas físicos como estreñimiento o infecciones del aparato urinario y en los casos más graves, puedes llegar a sufrir una lesión renal aguda, problemas cardiacos o una tromboembolia venosa. Además afecta a nuestro rendimiento intelectual provocando confusión, mareos o caídas

 

Si nos encontramos con alguna persona que presenta síntomas de flacidez de la piel, fatiga, debilidad, confusión y mareos, orina concentrada de color oscuro, taquicardia, boca seca e hinchazón de la lengua y ojos hundidos, es probable que esté deshidratada.

 

Debemos tener especial precaución con los bebés y los ancianos que no pueden expresar que tienen sed o no sienten la necesidad de beber y permanecen apenas sin moverse durante largo tiempo a altas temperaturas.

 

Los bebes y los niños pequeños tienen mayor proporción de agua corporal que los adultos y mayor superficie de piel por unidad de peso corporal, que aumenta las pérdidas de agua cutáneas, además tienen limitada la capacidad para concentrar la carga de solutos renales.

 

Los ancianos por su parte tienen una menor capacidad de concentración y dilución de solutos y en mayores de 65 años la sensación de sed se produce cuando ya se ha producido cierta deshidratación.

 

Aunque estos grupos son los más vulnerables por su incapacidad de transmitirnos o de percatarse de sus necesidades, también hay otras personas que deben tener especial cuidado, como las mujeres embarazadas o que están en periodo de lactancia, unas para no tener escasez de líquido amniótico que puede producir posteriores problemas en el parto y las otras para generar la suficiente leche para amamantar a su bebé.

 

Otro colectivo que debe extremar las precauciones son los deportistas sobre todo en días muy cálidos, ya que pueden sufrir grandes pérdidas hídricas a través del sudor y las vías respiratorias que no suelen ser repuestas debido a que la sensación de sed no es tan intensa como la necesidad de agua.

 

El peligro de la deshidratación en deportistas no solo se refiere a los síntomas habituales, como la fatiga, los mareos o la taquicardia, sino que aumenta la posibilidad de lesión ya que los músculos y los tendones no están bien lubricados. Por esta razón el deportista debe anticiparse a la sensación de sed y beber de manera regular si es posible bebidas isotónicas que aporten agua y los electrolitos corporales necesarios.

 

Para evitar la deshidratación debemos aumentar el consumo de líquidos, principalmente agua pero si esta puede llegar a parecerte aburrida puedes consumirla añadienlole unas rodajas de limón, naranja o unas hojas de menta, otras bebidas recomendadas son el té frío, zumos o sorbetes de fruta naturales, batidos o gazpacho.

 

Debes evitar consumir bebidas como refrescos o zumos envasados por su alto contenido en azúcar, que no solo no son saludables si no que te darán más sed, el café o las bebidas alcohólicas acentúan la deshidratación.

 

La ropa que utilicemos también es importante, debe ser ligera, de colores claros que reflejen la radiación solar y transpirable.

 

Si pese a todo se ha producido la deshidratación debemos reponer tanto los líquidos como los electrolitos con pequeñas aportaciones graduales de comida de alto contenido hídrico, como futas, tomates e infusiones y por supuesto agua. También podemos utilizar soluciones ya preparadas de rehidratación.

 

En resumen, la gran mayoría de los casos de deshidratación que ocurren, especialmente durante el verano, podrían evitarse utilizando un poco el sentido común, evitando hacer actividades físicas en las horas de máximo calor, adecuando la elección de la ropa según la climatología y consumiendo líquidos regularmente aunque no se tenga sed.