Serotonina y dopamina los neurotransmisores de la felicidad

ssp

09 diciembre 2020

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Serotonina y dopamina los neurotransmisores de la felicidad

En ocasiones nos hemos sentido decaídos sin saber por qué. En estos casos puede que la serotonina y la dopamina no estén en su mejor momento.

 

El estrés, enfermedades tiroideas, depresión, medicamentos que reducen su producción, una alimentación inapropiada o la falta de ejercicio pueden provocar este descenso.

 

Pero podemos aumentar de manera natural estos neurotransmisores que mejoran la función cerebral, los estados depresivos leves, el desánimo y aportan energía.

 

La serotonina se sintetiza en nuestro cuerpo gracias a la acción del triptófano, aminoácido esencial para el buen funcionamiento de nuestro cerebro y que se encuentra en gran variedad de alimentos.

 

Alimentos ricos en triptófano como los cereales integrales, avena, el plátano, los huevos, el pavo, el alga espirulina o las pipas de girasol, en crudo, nos ayudaran a mejorar nuestros niveles de serotonina, además contienen otros aminoácidos esenciales y vitaminas que mejoran nuestro ánimo y aumentan nuestra energía.

 

El chocolate, aparte de aumentar la serotonina y la dopamina, produce exorfina, un analgésico natural y teobromina que aumenta nuestro nivel de energía.

 

La piña, produce melatonina la hormona del sueño, por esta razón se recomienda su consumo en la cena, además es diurética, antiinflamatoria y desintoxicante.

 

Otros alimentos como el pescado azul o el marisco aportan Omega 3, uno de los ácidos grasos que lo componen es el ácido graso docosahexaenoico (DHA) imprescindible en la formación y el funcionamiento de las células nerviosas. Un nivel bajo de DHA se ha relacionado con alteraciones en la salud mental. Aparte el Omega 3 aumenta la producción de serotonina y dopamina que mejoran la actividad cerebral.

 

Otro compuesto que ejerce un potente efecto sobre la producción de serotonina es la vitamina D, cuya aportación mayoritaria se realiza a través de la exposición al sol.

 

Todos estos alimentos deben formar parte de una dieta equilibrada, lo más natural posible y de unos hábitos saludables.

 

Realizar ejercicio aeróbico o cardiovascular aumenta los niveles de dos maneras, directamente sobre la síntesis de los neurotransmisores y por otro lado aumenta la producción de triptófano.

 

Si no podemos realizar ejercicio de alta intensidad, la meditación, pasear por la naturaleza, la lectura, escuchar música o cualquier otro método que nos abstraiga de los pensamientos negativos, nos producirá un estado de calma que contribuirá también a un incremento del nivel de serotonina.

 

También contribuye a aumentar nuestro nivel de serotonina un descanso adecuado de al menos 8 horas. Durante el sueño nuestro cuerpo produce melatonina y serotonina y su ausencia eleva las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol). Así que si queremos tener controlado nuestro nivel de estrés es imprescindible dormir las horas adecuadas. Evitar bebidas estimulantes y dispositivos electrónicos, antes de ir a la cama, nos ayudará  a conciliar el sueño.

 

Debemos recordar que estas recomendaciones no son capaces por si solas de aliviar una sintomatología asociada a la depresión, pueden ayudarnos a mejorarla, pero para contrarrestarla necesitaremos apoyo psicológico y un tratamiento farmacológico.